miércoles, 23 de enero de 2008

Kidzania, o las nuevas relaciones directas entre el Capital y los niños



Para empezar, una razonable columna de "el asesor de imagen" Angel Carcavilla en La Nación del domingo pasado, sobre una "ciudad de los niños" creada por la industria cultural y que estaría pronta a llegar a Chile:


Kidzania: un juego monstruoso

Kidzania es el nombre de un proyecto empresarial cuyo monstruoso objetivo es que los niños jueguen a ser adultos, sí, tal como suena. La idea la están importando desde México un grupo de empresarios chilenos para instalar la franquicia en Chile, Perú y Argentina. Cuando leí esta noticia en "El Mercurio" quedé tieso ¿Qué placer puede encontrar un niño en jugar a ser adulto? Si alguna vez todos jugamos al papá y la mamá o al doctor, fue básicamente para que los adultos no reprimieran nuestras primeras curiosidades sexuales, pero nunca lo hicimos para cargarnos de todo el estrés de la paternidad.

Pero en Kidzania, la ciudad de 20 millones de dólares, los niños no juegan al papá y a la mamá; en Kidzania los niños juegan a ir al hospital, al supermercado, al banco, al taller mecánico, a la oficina y todas las cosas que los adultos detestamos. ¿Qué placer puede encontrar un niño, por ejemplo, en un banco hecho a su medida, "jugando" a pedir préstamos, "jugando" a pagar deudas; en fin, "jugando" a resolver problemas de grande?

Los empresarios involucrados explicaron que los niños que visiten Kidzania contarán con la ayuda de monitores para que los guíen en su incursión con las profesiones y oficios de la vida real y puedan desenvolverse sin problemas en el mundo adulto. El negocio es redondo, la idea es que los niños aprendan y repitan en el futuro lo que ensayen en Kidzania; mal que mal, en la iniciativa participarán empresas de verdad, con marcas de verdad, que asaltarán a los niños con sus mercancías de verdad.

No entiendo la necesidad de que exista algo como Kidzania, estoy seguro de que los niños son felices jugando porque precisamente es en esos momentos cuando se olvidan de todo y no saben nada de sí mismos. Cualquier cosa que deje absorto a un niño sirve para jugar: un palo, una nube, una piedra, y Kidzania es precisamente todo lo contrario, ya que para "jugar" ahí hay que enfrentarse a todo lo que mata las fantasías del mundo infantil. Por qué no mejor, entonces, los inversionistas chilenos de Kidzania dejan a los chicos en paz e inventan un mundo de niños para que jueguen los adultos. Sin duda sería mucho más útil, y también un mejor negocio.

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Más información:


La nueva oferta de ocio para niños, proveniente de Japón y originaria de México, es Kidzania. Un parque temático donde los niños interactúan con diversos oficios.

Por 30 dólares al día los niños pueden "trabajar" en uno de las 70 profesiones de Kidzania.

Los pequeños candidatos a trabajadores son vestidos con cascos y uniformes, y son pertrechados con todo lo que necesitan para desarrollar su labor, de forma que pueden trabajar en una planta de embotellado de Coca Cola, en un restaurante-hamburguesería de Mo´s Gourmet, en un hospital de Johnson & Johnson, o en un concesionario de Mitsubishi.

La idea de este parque temático de Tokyo ha tenido tanto éxito que las entradas están vendidas desde hace meses y los directores de marketing de las mejores marcas comerciales hacen cola para su empresa esté presente en Kidzania.


Básicamente, según Martin Linsdstrom, guru del nuevo marketing, en este nuevo parque temático se establecen relaciones tempranas entre la marca y los futuros consumidores.


Además, se crean una nueva función de "Edu-entretenimiento" para la marca que puede desempeñar un papel crucial para entender en un futuro la relación marca-consumidor.


Finalmente se crea una plataforma para introducir a los adultos hacia nuevas perspectivas de las marcas gracias a sus hijos.


Andoni


Fuente: Advertising Age

2 comentarios:

diherx_dsr dijo...

Es muy fácil hablar y escribir sin tener conocimiento del tema, te invito a que visites un KidZania, y veas como se divierten los niños, en el parque no sólo trabajan también hay espacios de diversión como una disco un salón de juegos un teatro y tienen que pagar por para eso existe la moneda oficial de KidZania el Kidzo, es decir cuando trabajan cobran en kidZos, y cuando se divierten pagan con kidZos.

Sólo para aclarar, en el Banco sólo cambian su cheque que se les entrega al adquirir su entrada, no juegan a pedir préstamos, o pagar deudas, ni resuelven problemas de gente grande, te reitero mi invitación para que visites un KidZania.

Saludos.

Rodríguez dijo...

Tampoco estoy de acuerdo con lo que se expone en esta columna, ya que no sólo muestra la ignorancia que tiene su autor sobre el concepto, sino también sobre los niños. Todo lo que para él resulta "estresante", como es el ir al supermercado, conducir, o ir al banco, para el niño es fascinante. Por naturaleza los niños quiere imitar el mundo de los adultos, y el querer rasurarse como su papá, o el jugar a ser bombero, policía, o al salón de belleza no tiene ninguna relación con el despertar sexual. Lo bueno de KidZania es que le permite al niño vivir lo que tanto admira, sin experimentar la "carga" que esas actividades diarias representan para el autor de la columna. Soy periodista, y para hacer una columna de opinión hay que informarse. El primer paso hubiera sido visitar un KidZania, y el segundo platicar con los niños, para que ellos le dijeran sobre lo "torturante" que esas actividades estaban resultando para ellos.